Con las letras de sus nombres (julio 2019)


“Con las letras de sus nombres” es un libro colaborativo creado para recaudar fondos con los que financiar los trabajos de exhumación que se están realizando en las distintas fosas localizadas en Galicia. La iniciativa es de la asociación ARDF Desaparecidos y se puede adquirir en Amazon.
A continuación transcribo el prólogo que escribí para el libro a petición de los promotores de la iniciativa.

A los que nacimos y crecimos al final de la dictadura y principios de la democracia, poco o nada nos enseñaron sobre lo que fue y significó la República, el golpe de estado del 36 o la posterior dictadura. No nos hablaron de la violencia ejercida contra los opositores al franquismo. No nos contaron que, en los años posteriores a la guerra, la represión contra los no afines fue brutal. No nos hablaron de violación de derechos humanos, ni de robos de bebés, ni de incautaciones de bienes, ni de purgas, ni de torturas, ni de asesinatos selectivos….

Como consecuencia de todo esto, poco o nada sabíamos de que, ocultos en las cunetas y en el exterior de los cementerios, se encontraban los cadáveres de miles de personas asesinadas, enterradas en fosas comunes y sin que su muerte fuera inscrita en los registros civiles, negándoles a sus familiares la oportunidad de honrar sus restos.

En Julio de 2018, la asociación “ARDF Desaparecidos” realizó la exhumación de la que se consideraba la mayor fosa común de Galicia, en San Lorenzo de Vilarraso (Aranga – A Coruña) y en la que, según las investigaciones realizadas previamente, podría haber hasta 37 cuerpos enterrados, aunque finalmente sólo se localizaron los restos de 21 personas.

Tuve la oportunidad de documentar con mi cámara la recuperación de los restos de estas 21 víctimas. Cada día que me acercaba a la fosa, descubría que el odio y la violencia empleada por los ejecutores superaban lo imaginable. A la maestra Mercedes Romero la fueron a buscar a su casa una noche en noviembre de 1936 y nunca regresó, dejando dos hijos huérfanos. Según los investigadores, fue detenida por las brigadas de represión y antes de ser asesinada, fue violada y mutilada (le cortaron los pechos). A Rudesindo Fernández Vilor, alcalde de Becerreá, lo capturaron y detuvieron en su casa familiar junto a su primo Ovidio Villar Fernández (17 años). La historia se repitió en similares circunstancias para Manuel, Cesáreo, Florentino … hasta alcanzar la cifra de 37 víctimas en esta fosa, cerca de 5.000 en toda Galicia y más de 100.000 en toda España.

Iniciativas como la de “ARDF Desaparecidos”, sólo pretenden rescatar del olvido a las víctimas para que vuelvan con sus familias. Están resurgiendo voces que pretenden blanquear la dictadura y tapar este genocidio. En nuestras manos está frenar a quienes defienden esta barbarie y reescribir los libros de texto para que las nuevas generaciones conozcan la historia real. Muchos de los responsables de la barbarie y sus descendientes siguen influyendo en las decisiones de este país, gozando de privilegios obtenidos bajo el paraguas de la dictadura. A todos ellos hay que decirles que el olvido no es la solución. Estas víctimas necesitan el reconocimiento, que se les devuelva la dignidad y mientras esto no ocurra, tenemos una deuda pendiente.
Quedan miles por desenterrar, pero también quedan 21 menos.