El proyecto (julio 2018)


Lo que ocurrió en Galicia durante la guerra civil española es una prueba de que el golpe tenía una intención exterminadora. La guerra duró sólo unos días, pero según los datos del proyecto ‘Nomes e Voces’ hubo casi 5.000 fusilados o “paseados”. El objetivo era hacer “limpieza”. En el 39, ya terminada la guerra, todavía mataron a 50.000 personas en toda España.

Fueron muertes controladas, instigadas o toleradas por las autoridades militares. La represión comenzó por militares, gobernadores civiles, dirigentes políticos y sindicales, militantes de partidos y sindicatos, pero también había obreros, labradores, marineros, artesanos o profesionales liberales como médicos, maestros, abogados etc.
En tres años fueron asesinados 4.699 ciudadanos gallegos, entre ellos los cuatro gobernadores civiles, los alcaldes de cinco de las siete ciudades gallegas y los 26 de las ciudades más importantes.

Los métodos eran variados, en ocasiones sacaban a las víctimas de sus casas para asesinarlas y enterrar sus cuerpos en fosa común o abandonarlos en lugares apartados, sin registro documental sobre su muerte. Otras veces, los cadáveres aparecían en las cunetas o en el medio de la carretera, con el fin de amedrentar a la población. También había ejecuciones en recintos militares o en tapias de cementerio.

En el año 2011, la Asociación ARDF Desaparecidos inicia las gestiones para exhumar los cadáveres de las fosas de Vilarraso (Aranga), San Vicente de Fervenzas (Aranga) y Santa María de Lagostelle (Guitiriz), en las que según las investigaciones realizadas podría haber cerca de 50 represaliados, pero no es hasta 2018 cuando consiguen reunir la financiación y los permisos necesarios.

La mayor de estas fosas era la del cementerio de Vilarraso, en el ayuntamiento de Aranga (A Coruña). Según varios proyectos de investigación, en ella podría haber hasta 37 cuerpos enterrados.

Ante la ausencia de ayudas institucionales, la excavación de la fosa es financiada con recursos propios y mediante donaciones a través de una campaña de micromecenazgo.
La previsión inicial era abrir las 3 fosas durante el mes de julio, pero debido a la escasez de medios y las dimensiones de la misma, sólo fue posible abrir la de San Lorenzo de Vilarraso, quedando las otras dos pospuestas a fechas sin determinar.
Se encontraron poco más de una veintena de cadáveres, algo lejos de los 37 que se preveía inicialmente. A falta de una investigación más profunda, se sospecha que en algún momento de la historia alguien decidió eliminar la fosa llevándose por delante los cadáveres que estaban en la capa más superficial.

Con el proyecto represaliados.es, se pretende dar visibilidad al impagable esfuerzo realizado por los reponsables de la asociación, así como por todos los voluntarios que han estado trabajando sin descanso para recuperar los restos de las víctimas, cerrando así otro vergonzoso capítulo de la historia de nuestro país.
Y todo ello a pesar de la hipocresía de los representantes públicos, que costean monolitos en memoria de los represaliados y organizan eventos públicos para la galería, pero desaparecen cuando llaman a su puerta pidiendo apoyo para recuperar los cuerpos de las víctimas.
Como dice el clásico:
“Haya pan y haya toros, y más que no haya otra cosa. Gobierno ilustrado: pan y toros pide el pueblo. Pan y toros es la comidilla de España. Pan y toros debes proporcionarla para hacer en lo demás cuanto se te antoje in secula seculorum. Amen.”

Ojalá en el futuro se pueda ir completando este proyecto con nuevas exhumaciones, hasta conseguir recuperar e identificar los restos de todas las víctimas del franquismo.